Rosquillos manchegos fritos
REPOSTERÍA
Pequeños dulces tradicionales de Castilla-La Mancha muy ligados a la Cuaresma y la Semana Santa. Se elaboran con una masa sencilla de huevos, azúcar, aceite y harina que se fríe hasta quedar dorada. Después se rebozan en azúcar o azúcar con canela, dando como resultado unos rosquillos crujientes por fuera y tiernos por dentro.

Elaboración
- 1 Batir los huevos con el azúcar hasta que la mezcla quede cremosa.
- 2 Añadir el aceite y la ralladura de limón y mezclar bien hasta integrar.
- 3 Incorporar la levadura química y la pizca de bicarbonato sódico.
- 4 Añadir la harina poco a poco hasta obtener una masa blanda pero manejable que no se pegue a las manos.
- 5 Dejar reposar la masa unos 15 minutos para que la harina termine de hidratarse.
- 6 Tomar pequeñas porciones de masa y formar bolas del tamaño de una nuez.
- 7 Hacer un agujero en el centro con los dedos para dar forma a los roscos.
- 8 Con la ayuda de un tenedor, cuchara o cuchillo sin filo hacer un pequeño corte alrededor de toda la circunferencia del rosco para que se abra ligeramente durante la fritura y se cocine bien por dentro.
- 9 Calentar abundante aceite de girasol a unos 165-170 °C.
- 10 Freír los roscos en tandas hasta que estén dorados por ambos lados.
- 11 Sacar sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite.
- 12 Rebozar en azúcar o en mezcla de azúcar y canela mientras aún estén templados.
⚠️ Notas importantes
Los rosquillos deben freírse a temperatura media para que se cocinen bien por dentro sin dorarse demasiado rápido.
Si el aceite está demasiado caliente quedarán dorados por fuera pero crudos por dentro.
Es importante hacer las pequeñas hendiduras alrededor del rosco para que la fritura sea más uniforme.
Se conservan varios días en una caja metálica o recipiente hermético.
