
Gató mallorquín de almendras
Gató mallorquín de almendras tradicional, esponjoso y sin harina de trigo. Una receta sencilla elaborada con almendra, huevos, azúcar, limón y canela.
- Prep.15 min
- Horneado30 min

Gató mallorquín de almendras tradicional, esponjoso y sin harina de trigo. Una receta sencilla elaborada con almendra, huevos, azúcar, limón y canela.

Panecillos caseros de miga suave y flexible y corteza fina, elaborados con harina de fuerza W300, leche, huevo, mantequilla y miel. Una receta para ocho piezas, con formado sencillo y primera fermentación en frío.

Un pan casero sencillo, pensado para quienes empiezan: pocos ingredientes, fermentación pausada, corteza crujiente y una miga ligera y sabrosa.

Este pan de trigo sarraceno sin gluten desarrolla su estructura gracias al psyllium, sin necesidad de amasado ni moldes especiales. Buscamos una corteza crujiente y una miga húmeda y cohesionada, controlando la fermentación por el aspecto de la masa y no sólo por el reloj.

Este pan integral de espelta 100% demuestra que no hace falta una harina especial para conseguir un buen resultado. Con una harina integral de supermercado, masa madre y un poco de paciencia podemos obtener una miga jugosa, esponjosa y llena de sabor. La clave está en entender cómo trabaja la espelta: un gluten más delicado, fermentaciones más rápidas y una hidratación que hay que controlar bien para no llevar la masa al límite. El aceite de oliva aporta suavidad, conservación y un aroma que encaja perfectamente con el sabor tostado y ligeramente dulce de la espelta integral. Un pan de diario, pensado para tostadas, aceite de oliva y desayunos tranquilos.

El Xuixo de Girona es un postre típico de Girona. Se trata de un bollo de pasta hojaldrada frita, relleno de crema pastelera y generosamente espolvoreado con azúcar. No es ni un brioche ni un croissant: es una receta única y auténtica que destaca por su textura crujiente por fuera y cremosa por dentro.

Este es uno de esos postres que no necesitan explicación cuando lo pruebas. Cremosa, suave, con ese punto tembloroso en el centro que la hace especial. No busca una textura firme ni perfecta, sino justo lo contrario: una tarta que se deshace en boca y que mejora con el reposo. De las que repites sin darte cuenta.

Este pan integral en molde tiene una miga húmeda, compacta y llena de sabor. La mezcla de trigo integral y centeno le da carácter, con ese punto ligeramente ácido y profundo que lo hace distinto a un pan blanco. La alcaravea y el cilantro aparecen de fondo, sin imponerse, pero marcando un aroma reconocible en cada rebanada. Es un pan que llena, que acompaña bien tanto dulce como salado y que aguanta varios días manteniendo su textura. Un pan de diario, de los que se cortan en rebanadas y siempre encajan.

Este pan de molde nace de una idea muy sencilla: buscar un pan que lo tenga todo. Una miga tierna y esponjosa, buen sabor y que además aguante bien con el paso de los días. La combinación de masa madre y fécula de patata nos ayuda a conseguir justo eso. Un pan fácil de hacer en casa y perfecto para el día a día.

No siempre buscamos un pan de molde perfecto, sino uno que funcione en el día a día. Que tenga buen sabor, que sea agradable y que encaje tanto en una tostada sencilla como en un sándwich. Este pan de molde de espelta va justo ahí. La mezcla de espelta blanca e integral aporta aroma, el poolish mejora la textura y la miga queda tierna y ligera, con un punto suave gracias a la miel y la mantequilla. Un pan de los que repites. Y ahora sí, vamos a hacerlo paso a paso.

Hay panes que no buscan protagonismo… pero cuando están bien hechos, lo llenan todo. Este mollete nace desde lo sencillo: harina, agua, un poco de levadura y tiempo. Sin complicaciones, pero con intención. Una masa bien hidratada, trabajada con pliegues suaves y llevada al frío para que fermente despacio, desarrollando sabor y textura sin prisas. El resultado es justo lo que debe ser un buen mollete: miga tierna, corteza blanca y fina, y esa sensación ligera que invita a abrirlo con las manos y llenarlo de lo que tengas a mano… o de nada. Porque a veces, lo simple, es lo que mejor funciona.

Un pan pensado específicamente para hacer torrijas, con una miga fina, uniforme y resistente que absorbe bien la leche sin deshacerse. Es una masa enriquecida, suave y equilibrada, que nos permite obtener rebanadas perfectas para trabajar después. Con esta receta elaboramos dos barras ideales para preparar torrijas tradicionales en casa.