Molletes
Hay panes que no buscan protagonismo… pero cuando están bien hechos, lo llenan todo.
Este mollete nace desde lo sencillo: harina, agua, un poco de levadura y tiempo. Sin complicaciones, pero con intención. Una masa bien hidratada, trabajada con pliegues suaves y llevada al frío para que fermente despacio, desarrollando sabor y textura sin prisas.
El resultado es justo lo que debe ser un buen mollete: miga tierna, corteza blanca y fina, y esa sensación ligera que invita a abrirlo con las manos y llenarlo de lo que tengas a mano… o de nada.
Porque a veces, lo simple, es lo que mejor funciona.
- Prep.25 min
- Horneado20 min